Día del niño 2017

Es un privilegio poder aportar momentos amables y divertidos a quienes están pasando por una etapa muy difícil de sus vidas. No implica ningún esfuerzo que se pueda considerar mayúsculo, y sí brinda una gran satisfacción ver a estos pequeños y sus familias contentos. En realidad, lo único que hacemos en ocasiones, es servir de vínculo entre personas,  coordinar acciones y compartir cosas. Como en este caso, bicis y scooters. Compartir es el verbo clave.

Un agradecimiento muy especial a las personas, instituciones y organizaciones de la sociedad civil que nos ayudan a realizar estos sueños.

Motivos

Hace más de 10 años que mi carrera de “ciclista urbana” se vio interrumpida por lo que ahora reconozco como ignorancia y debilidad, que no me permitió pasar por encima de los prejuicios de quienes me señalaron y condenaron por cometer la atrocidad de ir al trabajo en bici… ¡¿cómo, una docente, se atrevía a “caer tan bajo”?! No tuve con qué  defenderme, no supe cómo. Al día de hoy, y con más de dos años de retomarla por cuestiones de salud, le reconozco la ventaja de haber sido acceso a una forma del activismo que en aquellos tiempos no imaginaba: la movilidad activa (hoy sé que se llama así)*, el derecho de ir y venir libremente y con seguridad, el derecho a saber qué estoy respirando y a vivir en una ciudad en la que se respete la vida y la dignidad de las personas.

Por ello, me siento comprometida a caminar, como dice la canción: “…ojo en camino, ojo en lo por venir…”, para estar atenta y encontrar esos lugares que dificulten el libre tránsito de la gente, por un lado, e invitar a otros a que lo hagan, para entre todos hallar soluciones.

Sin embargo, lo realmente pesado, difícil, desesperante, no son los yerros u omisiones en la infraestructura, o la falta de regulación o de aplicación de la misma por parte de las autoridades (que ya de por sí son temas insoslayables), sino los atavismos y prejuicios -propios y ajenos- que tenemos que lidiar quienes nos interesamos en estos asuntos.

Ahora, además, ya no estoy sola: he conocido y hecho equipo con pocas pero muy valiosas y solidarias personas. Tenemos muchas ideas, muchos sueños y mucho qué poner en claro: queremos cambiar el mundo, como tanta gente; pero sabemos que para empezar, necesitamos cambiar nuestro discurso, nuestros viejos paradigmas. Preferimos pensar en humanismo que en perspectiva de género, porque nos interesa sobremanera la inclusión; en nuestro discurso, cambiamos “tolerancia” por respeto, porque pensamos que no se trata de “aguantar a  quien normalmente no aguantarías” por decreto y con simulación, sino más bien, tratar de conciliar, siempre conciliar y  enriquecernos; tenemos la certeza de que el fomento a las artes y la cultura popular son el mecanismo ideal para lograr los cambios que nuestra sociedad requiere. Más que pretender participar en “movimientos sociales” independientes entre sí, creemos que otro mundo es posible, pero no sin la participación de la ciudadanía.

Quedas invitado, tú que estás leyendo esto, a acercarte y unirte, o apoyarnos, o simplemente conocernos y hablar de lo que estamos tratando de hacer, hacernos sugerencias, críticas… estamos convencidos de que con respeto y cordialidad, todo se puede.

La “Vendimia de amigos”, un evento que crece mes tras mes.

Empezó como una “venta de garage”, y se ha ido convirtiendo en un evento artístico y cultural en el que estamos fomentando, además de diversas formas de intercambio, así como el consumo responsable de productos locales y artesanales, el intercambio de ideas y servicios diversos, la solidaridad y la creación de redes sociales, más allá de las que nos brinda internet.