Elementos de una calle segura

La calle es de quienes la usamos: para trasladarnos, para vender y comprar cosas, para nuestras actividades cotidianas, pero también -y que no se nos olvide- para CONVIVIR, para relacionarnos con otros, para hacer comunidad. Es bueno conocer cómo deberían ser las calles, y tener parámetros para evaluar las nuestras, ver qué les falta, qué debemos solicitarle a las autoridades, qué podemos aportarle como ciudadanía. No lo olvidemos: la calle es de las personas que le dan vida.

ligapeatonal

 

Respuestas.

Hace poco, en una entrevista de radio a propósito del Día Internacional del Peatón, atajé a mi anfitriona (¡lo siento, de verdad no quise ser grosera!) cuando se disponía a argumentar a favor de los PUENTES ANTIPEATONALES, lo que todo automovilista que no se ve a sí mismo como peatón (obviamente por ignorancia, entiendo que no es de mala fe). Me apenó mucho el incidente, pero -como se lo dije a ella- es terrible que gente con el poder que brinda un micrófono se ponga a opinar de cosas que no conoce, emita opiniones tan sesgadas y además deje a su entrevistada (en ese caso, yo) sin tiempo para darle réplica. Tache, a quienes invitan gente para entrevistas, y no se preparan ni un poquito acerca del tema.

Por eso, aquí compartimos algunas infografías con las que la Liga Peatonal nos ayuda a entender este espinoso tema.

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Semana de Seguridad Vial en mi ciudad

IMG-20170617-WA0008[1]Con motivo del cierre de la misma, asistimos a la marcha organizada por la Dirección de Seguridad y Tránsito Municipal, y seguimos promoviendo la Carta Ilustrada de los Derechos del Peatón, así como el  “Kit detector de obstáculos” que Vero Mansilla compartiera con nosotros en el 3er. Congreso Peatonal, el año pasado en La Merced. Para más información acerca de su trabajo, acá está este enlace:

http://trecediecinueve.wixsite.com/1319x/espanol

 

Motivos

Hace más de 10 años que mi carrera de “ciclista urbana” se vio interrumpida por lo que ahora reconozco como ignorancia y debilidad, que no me permitió pasar por encima de los prejuicios de quienes me señalaron y condenaron por cometer la atrocidad de ir al trabajo en bici… ¡¿cómo, una docente, se atrevía a “caer tan bajo”?! No tuve con qué  defenderme, no supe cómo. Al día de hoy, y con más de dos años de retomarla por cuestiones de salud, le reconozco la ventaja de haber sido acceso a una forma del activismo que en aquellos tiempos no imaginaba: la movilidad activa (hoy sé que se llama así)*, el derecho de ir y venir libremente y con seguridad, el derecho a saber qué estoy respirando y a vivir en una ciudad en la que se respete la vida y la dignidad de las personas.

Por ello, me siento comprometida a caminar, como dice la canción: “…ojo en camino, ojo en lo por venir…”, para estar atenta y encontrar esos lugares que dificulten el libre tránsito de la gente, por un lado, e invitar a otros a que lo hagan, para entre todos hallar soluciones.

Sin embargo, lo realmente pesado, difícil, desesperante, no son los yerros u omisiones en la infraestructura, o la falta de regulación o de aplicación de la misma por parte de las autoridades (que ya de por sí son temas insoslayables), sino los atavismos y prejuicios -propios y ajenos- que tenemos que lidiar quienes nos interesamos en estos asuntos.

Ahora, además, ya no estoy sola: he conocido y hecho equipo con pocas pero muy valiosas y solidarias personas. Tenemos muchas ideas, muchos sueños y mucho qué poner en claro: queremos cambiar el mundo, como tanta gente; pero sabemos que para empezar, necesitamos cambiar nuestro discurso, nuestros viejos paradigmas. Preferimos pensar en humanismo que en perspectiva de género, porque nos interesa sobremanera la inclusión; en nuestro discurso, cambiamos “tolerancia” por respeto, porque pensamos que no se trata de “aguantar a  quien normalmente no aguantarías” por decreto y con simulación, sino más bien, tratar de conciliar, siempre conciliar y  enriquecernos; tenemos la certeza de que el fomento a las artes y la cultura popular son el mecanismo ideal para lograr los cambios que nuestra sociedad requiere. Más que pretender participar en “movimientos sociales” independientes entre sí, creemos que otro mundo es posible, pero no sin la participación de la ciudadanía.

Quedas invitado, tú que estás leyendo esto, a acercarte y unirte, o apoyarnos, o simplemente conocernos y hablar de lo que estamos tratando de hacer, hacernos sugerencias, críticas… estamos convencidos de que con respeto y cordialidad, todo se puede.